Año 176 - Nro. 60319 - Domingo 16 de Febrero de 2003

Su obra transformó el relato breve

Monterroso, reinventor de la fábula

Estuvo dos años en Chile, y no lo pasó muy bien.A los 81 años murió en México, cubierto por la fama.

DE AQUI Y DE ALLA.-Hondureño por accidente,guatemalteco por pasaporte,chileno de paso y mexicano por exilio.

ALFONSO CASTAGNETO

Augusto Monterroso no escribió

demasiado -era muy cortés para

ello-,pero su obra es indispensa-

ble:“El concierto y el eclipse ”

(1952);“Obras completas y otros

cuentos ”(1959);“La oveja negra y

demás fábulas ”(1969);“Movi-

miento perpetuo ” ((1972);“Lo de-

más es silencio ”(1978);“La pala-

bra mágica ”(1985).Es también au-

tor de un libro en que dominan los

textos de carácter ensayístico y

otro de entrevistas,“Viaje al centro

de la fábula ”(1981).En 1987 pu-

blicó “La letra E:fragmentos de un

diario ”y ya en 1992,su último tra-

bajo,“Pájaros de Hispanoaméri-

ca ”.

Hondureño por accidente (lo

nacieron en Tegucigalpa,en 1921),

guatemalteco por pasaporte,chi-

leno de paso y mexicano por exi-

lio y labor literaria.

Abandonó la escuela a tempra-

na edad,de manera que puede

considerárselo un autodidacto y,

como la gente de esta condición,

asiduo de las bibliotecas públicas,

y como los que tienen esta cos-

tumbre,gran lector de los clásicos,

y como resultado de este hábito ol-

vidado,hombre de gran cultura,

solidez racional,conocedor de ma-

terias varias,de buen humor e iró-

nico,arma de defensa de los tími-

dos.

Perseguido por la dictadura de

un general (Ponce)fue acogido por

México,en 1944.

En 1954 se radicó un par de años

en Chile,donde Pablo Neruda lo

invitó a visitarle en Isla Negra y co-

laborar con él en la revista “La Ga-

ceta de Chile ”.

Su paso por Chile quedó regis-

trado en el cuento “Llorar a orillas

del río Mapocho ”,donde habla de

la pobreza que sufrió en nuestro

país:“Todas mis pertenencias con-

sistían entonces en una máquina

de escribir portátil,una caja vacía

de madera sobre la que tenía la

máquina,y una de cartón sobre la

que puse la revista y un poco de

papel ”.

Monterroso,reinventor de la fábula

Estuvo dos años en Chile,

y no lo pasó muy bien.A los

81 años murió en México,

cubierto por la fama.

En 1956 Monterroso regresó

a México,donde vivió hasta su

muerte,casado con la escritora

Bárbara Jacobs.

Obtuvo muchos premios y ho-

nores académicos.Uno de ellos fue

el Príncipe de Asturias.La cere-

monia de entrega tuvo matices

simpáticos:al serle entregado se

produjo un cómico contraste en-

tre el pequeño galardonado,de un

metro y medio,y el alto y atlético

noble.La justificación de este im-

portante premio quizás defina

bien sus cualidades.Dijo el jura-

do:“Su obra narrat va y ensayísti-

ca constituye todo un universo li-

terario de extraordinaria riqueza

ética y estética,del que cabría des-

tacar un cervantino y melancólico

sentido del humor ”.

Agregó que “su obra ha trans-

formado el relato breve,dotándo-

lo de una intensidad literaria y una

apertura de argumentos inéditos

hasta entonces ”.

Se le califica como el reinventor

de la fábula y del cuento corto.Se-

gún Italo Calvino,sus relatos son

los más maravillosos del mundo.

 

 

El cuento más breve del mundo no es tal

 

 

La fama del cuento del dinosaurio y el encanto de los microrrelatos.

 

 

El viernes 7 murió Augusto

Monterroso,escritor guatemalte-

co que nació en Honduras,sufrió

en Santiago de Chile y fue feliz en

México.

Es tenido como autor del más

breve cuento de la literatura his-

pana,una falsedad evidente y que

a él le significó una fama que le

desagradaba.Chico,regordete,

sonrosado y calvo,aunque fuese

una descripción que correspondía

a la realidad a él no le satisfacía,

por razones de estilo.A lo mejor

hubiera preferido que de él se di-

jera que era conversador y un gran

latero,aunque no fuese así.

El español Luis Ignacio Parada

lamenta que a Augusto Monterro-

so no se le recuerde por sus obras

principales,sino por sus relatos

breves,entre los cuales está el del

dinosaurio:“Cuando despertó,el

dinosaurio todavía estaba allí ”.

Puede que a usted no le agrade,pe-

ro no importa.Cuando lo saboree

y reflexione le va a encontrar múl-

tiples sentidos,y algunos de ellos

le satisfarán.

A Monterroso no le gustaba ser

considerado nada más que autor

de mínimos relatos.Tampoco le

desagradaba en extremo,puesto

que había servido para darle un

prestigio que le facilitó muchos ca-

minos en su vida.Además,en su

libro “La vaca ”cita como frase ins-

piratoria una de Mallarmé:“Toda

abundancia es estéril ”,dicha en al-

guna conversación.Vuelvo al

cuento del dinosaurio al que,equi-

vocadamente,se llama el más bre-

ve del mundo.Hay al menos tres

microrrelatos más breves que ese

de siete palabras del guatemalteco.

Parada muestra su especial pre-

dilección por uno,de únicamente

seis,de José Antonio Martín:“Ha-

bía una vez un colorín colorado ”.

También en seis,Max Aub resume:

“Lo maté porque era de Vinaroz ”.

Con algunas palabras más

hay algunos muy sugerentes.Con

nueve,Juan José Arreola resume

toda una novela:“La mujer que

amé se ha convertido en fantas-

ma ”.García Márquez crea,con só-

lo diez,una atmósfera fantástica:

“Aquel hombre era invisible,pero

nadie se percató de ello ”.

En doce,Antonio Canedo sugi-

rió:“Mientras Adán dormía al-

guien se acercó sigilosamente y le

arrebató una costilla ”.También en

doce David Acebey resumió:

“Nunca pude alcanzar al amor de

mi vida.¡Cómo corría la condena-

da!”.

En dieciséis,Antón Chejov des-

cribe:“Un hombre,en Montecar-

lo,va al casino,gana un millón,

vuelve a su casa,se suicida ”.En

veintitrés ,el propio Arreola con-

tó:“En un lugar solitario cuyo

nombre no viene al caso hubo un

hombre que se pasó la vida elu-

diendo a la mujer concreta ”.

En veintisiete,Thomas Bailey

sintetizó:“Una mujer está sentada

sola en su casa.Sabe que no hay

nadie más en el mundo:todos los

otros seres han muerto.Golpean a

la puerta ”.

Maravillosos cuentos cortos son

las greguerías de Ramón Gómez

de la Serna.Tiene una insuperable:

“Aquella niebla fue tan fuerte que

cuando pasó había borrado los ró-

tulos de las tiendas ”.Y otra de só-

lo seis palabras,genial:“El beso es

hambre de inmortalidad ”.

Contra Monterroso,Hipólito

Navarro escribió otro con las mis-

mas palabras que dice:“El dino-

saurio estaba ya hasta las nari-

ces...”.

 

Fragmentos

LA OVEJA NEGRA

En un lejano país existió hace muchos

años una Oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después,el rebaño arrepentido

le levantó una estatua ecuestre que quedó

muy bien en el parque.

Así,en lo sucesivo,cada vez que apare-

cían ovejas negras eran rápidamente pasa-

das por las armas para que las futuras ge-

neraciones de ovejas comunes y corrientes

pudieran ejercitarse también en la escultu-

ra.

 

 

EL ESPEJO QUE

NO PODIA DORMIR

Había una vez un espejo de mano que

cuando se quedaba solo y nadie se veía en

él se sentía de lo peor,como que no existía,

y quizás tenía razón;pero,los otros espejos

se burlaban de él,y cuando por la noche los

guardaban en el mismo cajón del tocador

dormían a pierna suelta satisfechos,ajenos

a la preocupación del neurótico.

 

 

EL PARAISO IMPERFECTO

 

Es cierto -dijo mecánicamente el hom-

bre,sin quitar la vista de las llamas que ar-

dían en la chimenea aquella noche de in-

vierno-;en el Paraíso hay amigos,música,

algunos libros;lo único malo de irse al Cie-

lo es que allí el cielo no se ve.

 

 

EL ECLIPSE

 

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sin-

tió perdido,aceptó que ya nada podría sal-

varlo.La selva poderosa de Guatemala lo

había apresado,implacable y definitiva.

Ante su ignorancia topográfica se sentó con

tranquilidad a esperar la muerte.Quiso

morir allí,sin ninguna esperanza,aislado,

con el pensamiento fijo en la España dis-

tante,particularmente en el convento de

Los Abrojos,donde Carlos Quinto condes-

cendería una vez bajar de su eminencia pa-

ra decirle que confiaba en el celo religioso

de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un

grupo de indígenas de rostro impasible que

se disponían a sacrificarlo ante un altar,un

altar que a Bartolomé le pareció como el le-

cho en que descansaría,al fin,de sus te-

mores,de su destino,de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido

un mediano dominio de las lenguas nati-

vas.Intentó algo.Dijo algunas palabras

que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tu-

vo por digna de su talento y de su culura

universal y de su arduo conocimiento de

Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un

eclipse total de sol.Y dispuso,en lo más ín-

timo,valerse de ese conocimiento para en-

gañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo-puedo hacer que

el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y

Bartolomé sorprendió la incredulidad en

sus ojos.Vio que se produjo un pequeño

consejo y esperó confiado,no sin cierto des-

dén.

Dos horas después el corazón de fray

Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre

vehemente sobre la piedra de los sacrificios

(brillante bajo la opaca luz de un sol eclip-

sado),mientras uno de los indígenas reci-

taba sin ninguna inflexión de voz,sin pri-

sa,una por una,las infinitas fechas en que

se producirían eclipses solares y lunares,

que los astrónomos de la comunidad maya

habían previsto y anotado en sus códices

sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

 

(De “La oveja negra y demás fá-

bulas ”,cuentos,1969)