Año 176 - Nro. 60340 - Domingo 9 de Marzo de 2003
 

Y en ella vive la gente feliz

 
 

La "Quebrada del Ají" está aquí

 
 

El mítico lugar del que habla la canción de Los Jaivas, realmente existe: está al interior de Boco, en Quillota.

 
 

SEÑAL PARA LAS VISITAS.- Aunque ninguna señalización caminera da cuenta de la existencia de la Quebrada, este puente es un aviso para los que van a conocer el hermoso paraje.

ERIKA ALISTE

 

 

"En la Quebrá' del Ají vive la gente feliz; las velas nunca se apagan, salvo cuando hay luna llena; las gallinas ponen tortilla al amanecer". Así dice una conocida canción del grupo Los Jaivas, inspirada en ese mítico lugar donde también debe haber nacido el popular dicho "Aquí y en la Quebrá' del Ají", muy usado para representar la supuesta lejanía de un sitio. Como quien dice "Donde el diablo perdió el poncho".

Sin embargo, en el corazón de la V Región, en el sector rural de Boco, que pertenece a la comuna de Quillota, existe un hermoso paraje llamado "Quebrada del Ají", donde viven unas 30 familias, compuestas en promedio por ocho personas cada una.

Avanzando por un camino que bordea un canal, a un costado del parque turístico "El Edén", el "Puente del Ají" anuncia que el sector está cerca. Humildes viviendas y lujosas casonas de estilo americano conviven en medio de un oasis de la naturaleza, donde el verde de los paltos y limones se conjuga con los variados colores de los campos de flores.

Según quienes han nacido y crecido allí -¿"quebradinos", "ajicinos"?- la denominación de su sector proviene de las siembras de trigo, pimentón rojo y ají cacho de cabra (ahora reemplazados por paltos y limones) que antaño se extendían por los campos, dando un marcado color rojizo visible desde el camino, que nace en Boco y llega hasta el puerto de Las Ventanas, en la comuna de Puchuncaví. La misma ruta que ahora pretende ser rehabilitada con fondos regionales.

 

LA MICRO LOS ESPERA

 

La mayoría de los habitantes de la Quebrada han estado allí toda su vida, como las familias Carroza, Fernández, Bernal, Basáez y Jorquera. Es el caso de la señora Ana Luisa Guerra, quien destaca con orgullo que se trata de un lugar tranquilo, con buenos vecinos, donde todos se conocen y se ayudan.

"El único problema es que es muy lejos, pero cuando hay que ir a la ciudad, uno se va caminando y no falta quien la lleve. De vuelta hay colectivos. Todas las mañanas, muy temprano, los niños se van al colegio y el resto de la gente a trabajar, por eso la micro los espera afuera, en Boco", comenta la vecina.

Lenta pero segura, la modernidad también ha llegado a la Quebrada. Por ejemplo, el camino ya luce asfalto y, lo más importante, ahora hay luz eléctrica. "Lo único que falta es el agua potable, pero el camión aljibe nos trae agua para llenar los estanques", dice.

A metros de la casa de la señora Ana Luisa, Hernán Vergara, de 22 años, disfruta de la soleada mañana bajo un frondoso árbol. Nació en la Quebrada del Ají y siempre ha vivido allí. No se aburre porque hay radio y televisión, o pede salir a divertirse con sus amigos a la ciudad.

"Aquí se vive tranquilo y más descansado. Eso sí que cuando yo digo que vivo en la Quebrada del Ají, muchos no me creen y piensan que es un chiste", admite.

 

NO HAY GENTE MALA

 

Uno de los personajes top es José Francisco Vergara Morales, a quien todos llaman "Pepe" Vergara, cantautor popular y escritor de versos, prosas y cuentos, quien se hizo conocido a través de un reportaje en el programa "Tierra Adentro" de TVN. Desde entonces, diversos grupos de folclor y música ranchera han grabado sus canciones.

Llegó al lugar junto a sus padres cuando tenía seis meses de vida y nunca más se fue. "Yo vengo de allá, por Boco, un villorrio de campesinos, al final del río, entre peumos y bellotos. Si usted no me cree a mí, arrímese a este rincón, entre paltos y limón, está la Quebrá' del Ají", dice una de sus composiciones.

Opina que las cosas han cambiado un poco en el último tiempo y que hace 20 años era mejor que ahora. "Con la modernidad, las plantaciones de trigo, pimentones y ají se cambiaron por cultivos de paltas, limones, perdiendo su color característico la quebrada", recuerda con nostalgia.

Pero se apresura a aclarar que "lo bueno es que la calidad de vida sigue siendo la misma. Aquí no hay gente mala, se puede salir a caminar de madrugada y nadie lo va a asaltar, todos dejamos nuestras cosas en los patios y nadie roba. Las gallinas caminan por los jardines de todas las casas y nadie se aprovecha, eso no se da en ninguna parte", afirma. A ello agrega que le gustaría morirse en la Quebrada del Ají, porque le choca ver la violencia y la vorágine de las grandes urbes.

"Creo que en otra parte no podría seguir escribiendo mis versos, el ambiente me da la inspiración", confiesa Pepe, quien a pesar de que conoce bastante la historia de la Quebrada no sabe qué gentilicio se aplica a sus habitantes. "No tenemos uno oficial, pero podría ser "picantes", calcula.

Tal como sigue la canción de Los Jaivas, "En la quebrá' del ají, los días pasan por siaca; el sol es Padre y Señor, las mañanas salen al alba, a caminar. Bajan las nubes de tinto, suben los campos pal' cielo; siembra la tierra al compás, entre soles y lunas llenas se vive allí".