Año 176 - Nro. 60340 - Domingo 9 de Marzo de 2003

Permanencia de troles porteños está en peligro

Limpios, grandes, silenciosos, nuestros

Competencia con sobresaturado parque de micros y colectivos en recorridos de poca extensión golpea duramente al transporte eléctrico.

Pero aún quedan vías para asegurar la permanencia de estos tranvías, que los porteños defienden a rabiar, pero que pocos usan.

EL VIEJO 814.- Su designación como monumento nacional está ad portas. Es el trole más antiguo del mundo en su tipo que se encuentra en funcionamiento.

ROSA ZAMORA C.

 

Algo extraño percibieron los porteños la mañana del viernes 23 de agosto del año pasado. Las estrechas calles del plan se veían raras. Faltaban los troles. La ausencia de estos tranvías que han acompañado la vida de los habitantes de Valparaíso en los últimos 50 años equivalía a que cerrara el Riquet, se anunciara la demolición del Cinzano, desapareciera la fuente de Neptuno de la plaza Aníbal Pinto o no hubiera más lancheros en el muelle.

Estuvieron tres semanas sin circular. Su propietaria, la Empresa de Transportes Colectivos Eléctricos (ETCE), adoptó la medida para no abultar más la deuda de más de 30 millones de pesos con Chilquinta, que la provee de electricidad. Los trabajadores recolectaron firmas, fueron al concejo municipal y a La Moneda, se movilizaron. Cerca de 20 mil personas rubricaron su apoyo a los troles, que 21 días después -convenio con la distribuidora eléctrica mediante- volvieron a las calles.

Pero la situación de este sistema de transporte silencioso, no contaminante y único en Chile en su condición de elemento patrimonial y atractivo turístico, no ha variado en lo fundamental desde entonces, aunque sus dueños estén conversando con un par de empresas interesadas en convertirse en socias y haya posibilidades de nuevos ingresos a cambio de publicidad en los buses, a la manera de los trenes.

Los troles siguen compartiendo un mercado pequeño con los miles de micros y taxis colectivos del sobresaturado parque de locomoción colectiva del Gran Valparaíso y sirven un recorrido de corta extensión en comparación con su competencia, que literalmemte llega hasta la punta del cerro, lo que impacta fuertemente sus ingresos. La empresa que los opera tiene la mochila de una cuantiosa deuda que se remonta a la década pasada, cuando no se concretó la licitación que se había adjudicado su subsidiaria en Santiago, además de problemas de pagos previsionales con los trabajadores.

 

SOCIO Y LICITACION

 

Como si fuera poco, las mismas condiciones en que se desenvuelve el negocio -por la sobreoferta existente es prácticamente el público quien fija el precio del pasaje- hacen difícil que ETCE conquiste el socio estratégico que necesita para extender sus recorridos hasta Playa Ancha, comenzar a operar en Rancagua o realizar otros negocios que le aseguren el piso.

Otra posibilidad, la licitación de recorridos en que podría participar, se ve lejana porque está amarrada al postergado mejoramiento de la gestión de tránsito de Valparaíso.

Y así. Aunque el director gerente de ETCE, Pedro Massai, es optimista respecto del futuro, no se ve cómo van a repuntar los troles si no es por la preferencia de los pasajeros. Hasta ahora, quien más concretamente se ha cuadrado con ellos es Chilquinta, que nunca cortó la energía a pesar de la deuda y que después se avino a establecer un convenio de pago con la empresa.

Cuándo se iba a imaginar esta situación el regidor de apellido Avendaño a quien este Diario cita en agosto de 1951, a propósito de un intento santiaguino de apoderarse de los troles que estaban destinados a reemplazar a los tranvías porteños. "Valparaíso debe defender en pie de guerra sus derechos sobre tales trolebuses", arengaba el edil, como reproduce la estudiante de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, María Francisca Urzúa, en su investigación "Trolebuses: 50 años en Valparaíso".

 

QUE HACER AHORA

 

Descartada la subvención municipal -es imposible entregar recursos públicos por esa vía, dijo el acalde Hernán Pinto durante la crisis, pues se trata de una empresa privada-, la pregunta de hoy es si los troles pueden permanecer en el paisaje porteño y cómo hacer para que se queden. Son 70 buses, pero sólo una veintena está transportando pasajeros. Son 90 empleados, pero no se requiere más de 42 personas.

"Para que la empresa sea competitiva necesita imperiosamente abrirse a nuevos sectores", opina el jefe comunal porteño. "El problema es que dispone de material rodante, de nuestra complacencia hasta donde es posible para poder hacerlo, pero no dispone de los recursos necesarios para armar los tendidos correspondientes que son muy caros. En consecuencia, los troles quedan circunscritos a los circuitos que ahora tienen".

El alcalde admite que esta clase de transporte normalmente circula por tramos protegidos sin la presencia de otros sistemas, cosa que no ocurre en Valparaíso porque todavía está en discusión el plan de gestión de tránsito. Entonces, la ETCE enfrenta una competencia muy fuerte de todo tipo de locomoción y queda "en inferioridad de condiciones para poder pelear". Cuando alguien necesita ir a Playa Ancha, ejemplifica, toma en la avenida Argentina una micro o un colectivo que lo deja prácticamente en la puerta de su casa, "pero en el caso del trole tiene que hacer trasbordo".

Sobre las posibilidades que tendrían los troles en una eventual licitación, el alcalde también es cauto. "El modelo de locomoción de los tranvías no contaminantes se va a mantener -dice-, pero nadie está en condiciones de decir si lo hará con estos mismos trolebuses porque tecnológicamente están un poco atrasados y hay soluciones más nuevas".

 

¿QUIEN VA A INVERTIR?

 

Pedro Massai cree que la empresa sí puede postular con buenas perspectivas. "Es que la gente piensa sólo en los troles que tienen 50 años, pero recuerde que tenemos los articulados, que colocamos en muy buenas condiciones", dice.

Se pregunta quién realizaría la millonaria inversión de entrar al sistema de transportes eléctricos en Valparaíso -"que no ha crecido ni en un solo habitante en los últimos diez años"- si los tranvías que se piden en una licitación cuestan del orden de los 450 mil dólares. "Entre vehículos, tendidos, subestaciones, se necesita diez o doce millones de dólares...para hacer lo mismo que yo hago con lo que ya tengo, pues toda la postación y la red eléctrica que usan los troles es de la empresa".

 

- O sea, ve el futuro con troles funcionando y no como mera atracción turística por un circuito histórico.

"Claro. El trole pasa a ser competitivo porque tiene menor costo en mantención, usa un combustible renovable que es del país y genera cero contaminación".

 

- En todas partes los tranvías son municipales. ¿Usted le ofreció la empresa a la municipalidad?

"Lo conversamos una vez con el alcalde, pero no le ofrecí la empresa. Sólo le mencioné el ejemplo".

 

FORMULA ASOCIATIVA

 

"Nuestra sugerencia ha sido -y ese es el objetivo de la invitación que le vamos a formular a la empresa como concejo- crear una mesa de trabajo en la cual podamos encomendar la realización de un diseño de gestión. En mi criterio la única alternativa es que la empresa procure una fórmula de asociatividad con el sector privado", agrega el alcalde.

"También ver si es posible garantizarle a la empresa un derecho predeterminado respecto al futuro que viene en Valparaíso en términos de tránsito, de modo que se pueda transformar en un activo para ella...pero tiene que haber algunas compensaciones a lo público porque tampoco nosotros podemos intervenir para arreglarle un problema de caja a un particular. No discuto que los troles tienen un valor patrimonial importante en la ciudad, y a nosotros nos gustaría que se usaran mucho más porque son un sistema no contaminante, pero claramente es un negocio de privados".

 

-En esta realidad y con estas complejidades, los troles no van a resistir mucho tiempo más...

"Mi impresión es que no tiene un buen pronóstico el paciente en esa perspectiva si no está dispuesto a hacer cirugía mayor, que parte por reconocer que no necesariamente las cosas valen lo que uno quiere y que hay momentos en que uno no puede por sí solo encontrar solución al problema; que hay que buscar a lo mejor posibilidades de una cogestión, de capitalizar la deuda con los trabajadores y darles quizá algún porcentaje dentro de la propia empresa. Hay que buscar capital externo dispuesto a inyectarle recursos para hacer un programa de crecimiento, pero también es necesario fijar un norte y concentrar los esfuerzos hacia allá".

 

 

COMPROMISO DEL PUBLICO

 

- Tampoco en el actual sistema de transporte público los troles tiene una cabida promisoria, alcalde...

"El medio de transporte sí, lo que no está definido es que tengan que ser éstos".

 

- O sea, no se trata de salvar estos troles, que son los que tiene 50 años...

"Un tema es el tránsito en la ciudad y otro el de los medios de transporte con historia. A lo mejor vamos a tener que dejar una ruta de trolebuses históricos, la cual puede ser servida por ellos, pero no estoy en condiciones de poder asegurar la otra situación".

 

- Pero eso es más bien mantenerlos como una curiosidad antes que como un sistema de transporte.

"Mi impresión es que es posible que lleguemos a eso".

 

- Independientemente de hasta dónde pueda servir en la práctica hacer una campaña de recolección de firmas, harta gente apoyó a los troles y eso indica que el porteño se identifica mucho con ellos.

"Yo dije una pesadez y la quiero representar porque es verdad: si las mismas 15 mil personas que firmaron los usaran, los troles están salvados. Porque la gente firma para se mantengan pero cuando tiene que tomar locmoción toma el colectivo o la micro. Si lo porteños que aman los troles y quieren que se queden los utilizaran, tendríamos troles hasta más allá de las 9 de la noche y también los domingos. Me parece estupendo que junten firmas, pero me parecería mucho más estupendo que los que firmaron se comprometieran a subirse a lo menos diez veces al mes en un trole".

 

NO PUEDE MORIR

 

"Para Valparaíso, los troles no son cualquier medio de transporte, sino un sistema muy arraigado en el alma de sus habitantes y por eso le digo de antemano que no puede morir", dice el secretario ministerial de Transportes, Emilio Oñate, a quien, eso sí, le llama la atención "que los porteños los quieran, pero no los usen".

"¿Cómo se insertan los troles de aquí al futuro? Creo que tienen condiciones espectaculares en términos de que son un medio no contaminante atmosférico ni acústico y de que pueden llevar a un importante cantidad de pasajeros", agrega. Y en ese aspecto, la posibilidad más cercana la ubica en la fase post IV Etapa, en que el trole podría integrar un servicio combinado con el metro regional si se instala una estación multimodal, eventualmente en Barón.

 

- ¿Estos troles, los mismos?

"Yo no sé si la empresa tiene la capacidad económica para adquirir otros, pero a lo mejor estos mismos se pueden refaccionar. También puede ser que una "manito de gato" incentivaría su mayor uso".

Lo demás, en su opinión, está en que la empresa logre una fórmula de asociatividad que le permita mantenerse en el mercado; en desplegar una campaña para incentivar el uso de los troles y en llamar a las empresas que nacieron en Valparaíso para que también los utilicen, pero como soporte de su publicidad.

 

 

 

Una mirada sociológica

 

 

De lo amigable y lo turístico

 

 

Académico inserta a los troles en el concepto de turismo estratégico que debería impulsar el desarrollo de la ciudad.

 

 

El doctor Manuel Antonio Baeza, porteño, director del departamento de Sociología de la Universidad de Concepción, aborda el tema de la permamencia de los troles desde la perspectiva del turismo como tema estratégico.

Esto significa "aceptar que el futuro de la ciudad debe integrar la dimensión turística; considerar en sus planes de desarrollo no solamente elementos de innovación arquitectónica o urbanística, sino también los que constituyen actualmente su patrimonio (en mi opinión, esto incluye los trolebuses); y poner en marcha un gran proyecto con vocación turística, que represente una nueva e importante fuente de actividad económica". También convocar a todos los actores locales a levantar, sincronizadamente, una propuesta atrayente; finalmente, poner en pie un dispositivo de acciones que comprenda la creación de un organismo ejecutivo cuyo objetivo único sea el desarrollo del turismo en la ciudad, emprendiendo para ello un plan de trabajo bienal o trienal evaluable, ojalá al margen de los vaivenes electorales, vale decir un organismo con sentido pluralista, legitimado por todos".

¿Qué tienen que ver los trolebuses con lo que puede ser el definitivo despertar de Valparaíso? "El secreto del turismo reside en la capacidad de retener en un lugar, y por el mayor tiempo posible, a un nómada contemporáneo. Este necesita, en conformidad a los estándares de calidad internacionales, comer, dormir, asistir a espectáculos, adquirir determinados bienes y servicios y... moverse de un lugar a otro. Nos encontramos así, de lleno, con las bondades del transporte colectivo cuya dinámica se la debe a la energía eléctrica y no a los hidrocarburos".

"El trolebús, en este sentido, sigue siendo una forma especial de transportar pasajeros, por su escaso aporte a la contaminación, tanto atmosférica como acústica (éste no es un argumento menor, si se considera que existe una clara incompatibilidad entre actividad turística y mala calidad medioambiental) que debe ser visto como una fórmula amigable, en la cual el pasajero "escapa" a la vorágine y a la febrilidad de la vida cotidiana de una ciudad relativamente grande".

"Quien sube a un trolebús -agrega-, muy probablemente, no lo haga en las mismas condiciones de ánimo y de expectativas que cuando realiza el mismo acto en otra modalidad de transporte: se trata de similar encanto de aquél que percibimos cuando subimos a un tren y nos abandonamos durante el viaje a una plácida contemplación de los paisajes que desfilan a través de las ventanillas. El trolebús puede ser visto entonces como el vehículo turístico, por excelencia, ojalá extendiendo sus recorridos hasta la Piedra Feliz, por ejemplo. Quiero decir que se necesitarían nuevos vehículos, en ningún caso suprimirlos".

 

Qué se puede hacer

Seremi de Transportes, Emilio Oñate: "Buscar asociaciones con el mundo privado. Está la posibilidad de generar a través de la empresa privada algún tipo de promoción o de crear una tarjeta que signifique algún tipo de descuento. Hacer una campaña de incentivo porque la gente se acuerda de los troles cuando están en situación límite y hay que hacer conciencia en que hoy día el trole está en una situación límite"

 

Todd Temkin, presidente de la Fundación Valparaíso, cree que el problema de los troles es parecido al de los ascensores: representan un patrimonio social con fuertes vínculos al estilo de vida del porteño, pero el monto requerido para reflotarlos como empresa cae en una área gris, "porque aun logrando las cuantiosas inversiones que se requieren, la rentabilidad que se puede esperar es moderada". Por eso plantea dos posibilidades: un socio estratégico de primera categoría nacional capaz de tomar la administración de los troles como un hobby filantrópico, cosa muy común en otras partes del mundo; y la posibilidad de convertir la empresa de troles en una especie de corporación social o cultural, sin fines de lucro, lo que le permitiría recaudar recursos por otras vías, aunque eso requiere una gestión de primera categoría. Sin embargo, esta vía se ha utilizado con excelentes resultados, por ejemplo con los tranvías de San Francisco.

 

Chantal de Rementería, integrante de Ciudadanos por Valparaíso: "Creo que aquí la lleva el seremi de Transportes porque la situación de los troles es producto de una política de transportes que determina que tengamos la cantidad de micros y colectivos que tenemos. Lo que a mí me interesa no es que se conviertan en elementos turísticos, sino que sigan sirviendo como medios de locomoción colectiva".

 

Raúl Alcazar, presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Valparaíso: "Tendría que crearse una especie de subsidio, que en este país no existe para lo patrimonial. Hay muchas cosas que rescatar, en Valparaíso, como los troles y los ascensores, pero al final todo es mucho ruido y pocas nueves. Se llenaron página y páginas para rescatar al remolcador "Poderoso", que al final se fue a Talcahuano...Hay que aprovechar la ley de donaciones ("ley Valdés"), lograr que algunas empresas apadrinen o creen un aporte. Hay que formar un fondo patrimonial. Pero, para los troles -que están en el inventario de Valparaíso- lo fundamental es tener una ciudad ordenada, sin este tráfago de micros y colectivos que hay hoy".