Año 176 - Nro. 60346 - Sábado 15 de Marzo de 2003

El paraíso de Lliu Lliu

Lugar de aguas cristalinas

Localidad interior de Limache tiene 400 habitantes que viven de las paltas y los tomates, se bañan en el tranque y van a misa al monasterio.

ERIKA ALISTE

 

A 50 kilómetros de Viña del Mar y 8 kilómetros al interior de Limache, en medio del campo y los cerros oculta sus encantos Lliu-Lliu, nombre que en mapuche significa "agua cristalina", como lo demuestra el plácido tranque que existe en el sector.

Lliu Lliu destaca por su buen clima, al que incluso se le atribuyen cualidades curativas. De hecho, a esa zona iban los tísicos del siglo pasado a recuperar pulmones y las personas deprimidas a recobrar las ganas de vivir. Pasaban algunos días en las quintas y fundos, muchos de los cuales databan de la época colonial y pertenecían a acaudaladas familias.

En la localidad viven hoy unas 400 personas, quienes deben transitar por el único camino que la recorre. Es un camino de tierra, flanqueado por bosques y parcelas de agrado o de cultivo, y por él se desplaza la micro en sus cuatro viajes diarios entre Lliu Lliu y Limache, aunque también existe la posibilidad de tomar taxi colectivo.

Los estudiantes tienen tratamiento especial pues son trasladados de ida y vuelta a sus casas en un bus municipal que va hasta Lliu Lliu en las mañanas y las tardes.

 

TODO EL DEPORTE

 

Los días transcurren tranquilos y esa característica es una de las más apreciadas por los lliullinos, como don Roberto Guerra, que ha vivido sus 66 años en la localidad que lo vio nacer. "Aquí todos nos conocemos y hay familias como los Guerra, Murán, Muñoz, Zúñiga, Salinas, Parra y Varas que han vivido aquí desde siempre", cuenta.

La gran mayoría de los habitantes se dedica a la agricultura, cultivando paltas y tomates, y la jornada laboral empieza con el primer rayo de luz del día y termina cuando oscurece.

Los sábados las cosas cambian. Las familias se trasladan al club deportivo (Lliu Lliu se llama) para jugar a la pelota o desarrollar otras prácticas. También cuando es necesario los vecinos realizan actividades a beneficio de algún lliullino que está en problemas.

la alegría cunde en Fiestas Patrias, cuando hay rodeos y juegos populares en la medialuna.

 

EL MONASTERIO

 

La tranquilidad que parece haberse instalado hace siglos en el poblado le da un carisma especial al Monasterio de San Benito de Lliu-Lliu. Es el lugar más conocido y característico del poblado, que alberga a la congregación de monjes y a trabajadores que laboran en el predio.

El convento es un brote del monasterio homónimo de Chorrillos, Viña del Mar, fundado el 21 de Marzo de 1920 por los monjes de la Abadía de Samos, España. En 1977 se efectuó el traslado canónico del recinto a su actual emplazamiento. Ocho años después fue santificado el altar de la capilla, fecha que se considera oficialmente como su fundación.

Se trata de un lugar retirado y tranquilo, propicio para la vida monástica como la concibió y enseñó su patrono, San Benito. El trabajo de los religiosos, además de la atención pastoral del valle, comprende producción de miel que envasan y comercializan, paltas de exportación y chirimoyas, tal como lo indica el hermano Jorge de Luca.

 

CANTO GREGORIANO

 

"La convivencia con los vecinos es excelente y vienen todos los domingos a la misa de las once, donde los monjes entonan cantos gregorianos", cuenta el religioso De Luca, quien destaca la existencia de un órgano de tubos de antigua data.

Asimismo, el monasterio es visitado por personas en retiro espiritual y que buscan un ambiente propicio para la oración y la orientación, para lo que se cuenta con una pequeña hospedería que recibe varones y damas y también grupos. Las personas que deseen tomar contacto con el monasterio y pasar algunos días de retiro deben llamar por teléfono y pedir una reserva.

 

El tranque de los parceleros

Uno de los lugares más visitados es el tranque (Lliu Lliu se llama), que es de propiedad de los parceleros del sector. Lo cuida y administra Abraham Alegría, quien hace 42 años vive en el lugar.

"Como es un recinto privado, se controla el acceso al tranque para evitar que ocurran accidentes, pero las personas e instituciones pueden ingresar previa autorización de los comuneros", explica.

Una de las cosas que más le gusta de vivir allí es la belleza del paisaje, el contacto con la naturaleza y la tranquilidad. Porque el lugar y cuando hay algún robo nadie duda que "es gente de afuera".