Año 176 - Nro. 60347 - Domingo 16 de Marzo de 2003
 

Autor llegó a Chile huyendo de la guerra civil ibérica

 
 

Español de corazón porteño

 
 

Revisamos tres novelas del escritor hispano Modesto Parera, fallecido recientemente en Valparaíso.

 
 

AMOR INQUIETO.- En sus obras, Modesto Parera tendía a redimir al ser humano a través del amor encontrado tras muchas penurias.

GABRIEL CASTRO RODRIGUEZ

 

¡Ah, la muerte que no puede vivir sin nosotros! Pero cómo no. Con los artistas es otro asunto. La muerte se los lleva tarde o temprano igual que a todos, sin embargo, es incapaz de llevarse la obra. Ésta se queda conversando con nosotros para siempre, custodiando el recuerdo del desaparecido en nuestra memoria, en las calles que lo vieron pasar o quedarse. En pocas palabras, el artista es inmortal.

El escritor Modesto Parera Casas (Villa de Martorell, Barcelona, 1910-Valparaíso, 2003) ha fallecido hace unos días. Fue parte de los republicanos llegados desde España en 1939 a Valparaíso, y desde ese momento, como tantos otros extranjeros, pronto se ciudadanizó porteño, estableciéndose como un activo hombre de letras, libros y amigos hasta el día de su partida.

En este mismo diario, y en este mismo día de la semana, durante la segunda mitad de los setenta, Modesto Parera hizo lo que estoy haciendo yo ahora: comentó libros.

Una novia, de hace tanto tiempo ya, fue quien me habló por primera vez del escritor. Ella solía visitar su librería en Valparaíso, de la cual no recuerdo haber tenido noticia nunca. Seguro muchos lectores sabrán de cuál se trataba.

De su nada escasa obra actualmente poseo tres textos que paso a compartir con ustedes, a modo de una apretada reseña.

Cronológicamente ordenados, comienzo con "Máscaras" (1976), de la ya legendaria editorial Nascimento. La novela es prologada nada menos que por Alfonso Calderón, quien entre otras ideas, siempre tan lúcidas, nos dice: "(Con su novela) sin duda, Modesto Parera aspira a no predicar, evita la ampulosidad, se desmide por anular la grandilocuencia (...), como un modo de recapturar el huidizo lector de nuestros días, asustado de experimentos...". Eso era a finales de los setenta. ¿Cómo estamos los lectores ahora?

En otro sentido el propio autor en el libro redacta una aclaración que incluye también una declaración: "He tratado de describir la vida de una mujer de nuestro tiempo que estima más valiosa la independencia que el amor. En esta elección, contraria a las leyes de la condición humana, compromete su vida y su felicidad". Avanzando en la novela conocemos a Sara, una mujer separada de mediada edad con tres hijos ya jóvenes independientes, que entrecruza su vida con el poeta Alberto Marino. Una intelectualidad literaria viñamarina y porteña de los setenta son el telón de fondo para este relato de amores encontrados y vueltos a perder.

 

DESTINO Y FELICIDAD

 

Los dos libros que siguen son de 1991: "La sombra del Destino" y "La Esquiva Felicidad", ambas novelas que aparecen bajo el sello editorial de la Sociedad de Escritores de Valparaíso, organización de la cual el escritor fue fundador y su presidente. Al año siguiente de la publicación de estos libros, a Modesto Parera se le otorga justificadamente el Premio Municipal de Literatura.

La primera es una novela corta que trama hábilmente amores juveniles, el período chileno de transición a la democracia, el azar y el destino que juegan con la vida humana. Una novela que fue contingente y hoy es un documento literario que da cuenta de una etapa histórica y espiritual crucial para Chile.

Finalmente "La Esquiva Felicidad".

La obra se abre con un epígrafe que cita a Rilke: "La vida y la muerte, despojada de su dramatismo, son solo procesos del devenir". Su estructura está dada por un poco más de tres semanas de una época contemporánea, vivida por un joven matrimonio sin hijos que lentamente se va desgastando entre la desidia y la costumbre. Los escenarios son nuevamente ciudades de la región.

Teresa, la insatisfecha esposa, emprende a través de las páginas de la novela la búsqueda de la felicidad a la que todo ser humano tiene derecho y que pocos se la saben construir o se atreven a buscar. Nuevamente, en el final de esta trilogía de novelas, Modesto Parera, con una sencillez aparente, dibuja los humanos caminos del amor inquieto en busca de las salidas y entradas a una vida plena. En los tres textos, de una u otra manera hacia su término lo perseguido se alcanza, nunca fácilmente ni exento de dolores.

Esa sabia visión de mundo nos heredó este escritor al final de sus días. Pero queda todavía una extensa obra literaria y humana que descubrir en este español de corazón porteño.

Una historia de la literatura en y de Valparaíso no estaría completa sin este escritor que nos dejó hace unos días después de tantos años con nosotros.

Y sus palabras escritas permanecerán eternas.