Año 176 - Nro. 60389 - Domingo 27 de Abril de 2003
 

Calidad de la educación en Chile

 
 

Tambalea un pilar del desarrollo

 
 

Nuestra enseñanza está 30 por ciento por debajo del promedio de países desarrollados y de eso no se excluye el área privada.Especialista y ex ministro del ramo, Ernesto Schiefelbein, advierte que el sistema está dejando de ser factor de movilidad social.

 
 

ESTIMULACION NECESARIA.- "Está comprobado que si hay una estimulación importante hacia los niños en los primeros dos o tres años de vida, después están mucho más interesados en leer, más dispuestos a gozar aprendiendo".

ROSA ZAMORA C.

 

Nuevamente, los resultados del Simce remecieron el mundo de la educación. Porque a nivel nacional los niños de cuarto básico se estancaron en materia de logros de aprendizaje en el año 2002 respecto de 1999: subieron un punto en comprensión del medio y también en lenguaje y comunicación, pero bajaron tres en matemáticas, lo que significa que uno de cada cinco alumnos está bajo el promedio (250 puntos) en lenguaje y que uno de cada tres no alcanza los 250 en matemáticas, según admitió un descontento ministro de Educación.

Más aún, quedó claro que el factor socioeconómico incide fuertemente en el rendimiento, ya que el sector de menos recursos obtuvo en promedio 226 puntos en lenguaje, 220 en matemáticas y 227 en comprensión del medio, mientras que el de mayores recursos registró 302, 301 y 300, respectivamente.

Todo un reto para la equidad, uno de los puntales de la reforma a la que apuesta el Gobierno en materia de educación. Por eso el ministro Sergio Bitar tuvo que admitir que las metas deberán ser aplazadas en al menos cinco años. "Tenemos que ponernos de cabeza a construir un mejor aprendizaje en las tres disciplinas... no podemos seguir con los mismos niveles de calidad, tenemos que dar un salto y para eso lo que hemos hecho en 13 años ahora los vamos a tener que hacer en 7, de cara al 2010", declaró, en circunstancias que el plazo que se había fijado su antecesora vencía en 2005.

Y aunque las ideas para conseguir esa meta empezaron a llover el mismo día en que se entregaron los resultados nacionales del Simce -evaluación docente, capacitación a 44 mil profesores rurales, talleres de perfeccionamiento-, los magros resultados no son una novedad.

 

DEFICIENTE DESEMPEÑO

 

En julio del año 2000, el balde de agua fría corrió por cuenta del informe "Nivel lector en la era de la información", elaborado por la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica, que evaluó a 22 países -en su mayoría industrializados- y en donde Chile ocupó el último lugar. Reveló que el 80 por ciento de los chlenos de entre 16 y 65 años no tiene nivel de lectura mínimo para operar en el mundo de hoy.

Ese mismo año, en diciembre, Chile participó en una especie de Simce internacional, el Timss (por su sigla Third International Mathematics and Science Study), en el cual tomaron parte voluntariamente países industrializados y emergentes. De 38 involucrados, quedamos en el lugar 35. Entonces la discusión se centró en que los resultados no sólo revelaban falencias en el sistema educacional, sino también graves carencias en lo que respecta al aporte que el hogar entrega en la formación de los estudiantes. Incluso, el especialista de Unesco para América Latina en gestión y evaluación educacional, Juan Casassus, expresó que las certificaciones y acreditaciones deberían ser revisadas porque eran más nominales que reales.

El Simce 2002 lanza una señal de advertencia que relativiza el discurso triunfalista con que muchos recibieron los resultados del censo. Porque duplicar la cobertura en determinado nivel de enseñanza o aumentar a niveles insospechados la matrícula en la educación superior podría no tener gran impacto en el desarrollo si la equidad y la calidad están como se ven.

Sobre ese peliagudo asunto hablamos con el profesor y economista Ernesto Schiefelbein, doctor en educación (Harvard), ex rector de la Universidad Santo Tomás, ministro de Educación durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y actual investigador del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación, Cide. Ya en 1994 el doctor Schiefelbein advertía sobre los problemas que registraba la calidad de la educación.

 

EDAD, PROFESORES, MATERIALES

 

- Según su diagnóstico, hay claramente hay un problema de calidad. Si bien el censo indica que casi se duplicó el número de niños con acceso a la educación inicial y que una de cada tres personas ingresa a la superior, el 40% de los egresados de básica no comprende lo que lee.

"Desgraciadamente. Hay tres o cuatro problemas. Uno es que entre el 15 y el 20 por ciento de los niños están en el rango de extra-edad (en su mayoría repitentes); es decir, deberían tener seis años, pero tienen hasta ocho o diez y eso va creciendo un poco en los grados superiores. Uno podría decir que el porcentaje no es tan grave, pero resulta que se concentra en el segmento de menores recursos, en los establecimientos rurales y urbanos marginales, mientras que en el grupo de mayores recursos son muy pocos los niños con extra-edad".

 

- ¿Y esto qué problemas conlleva?

"Ese 20% no está distribuido en todos los colegios, sino en algunos. Entonces, en esos planteles el 20 por ciento pasa a ser el 40 por ciento o la mitad del curso. Y aquí viene el segundo problema: los profesores han sido entrenados fundamentalmente para trabajar con cursos de edades homogéneas y no con niños con extra-edad. Los profesores tienen un cierto entrenamiento para un curso ideal y la distribución de edades no es la ideal".

 

-Y eso genera un círculo vicioso.

"Si no existiera extra-edad a lo mejor los profesores podrían hacerlo muy bien, pero al haberla se va produciendo esta repetición y se mantiene el círculo negativo de que porque hay extra edad existe repetición, y así..."

 

- ¿Por qué el 40 por ciento de los niños no comprende lo que lee? ¿Siempre ha sido así o hay otros factores que originan esta situación?

"Creo que se ha mantenido. De hecho, Chile completó hace 30 años el ingreso de todos los niños al sistema escolar. Pero al fenómeno de la extra-edad y de los profesores que no tienen entrenamiento adecuado, hay que sumar que no hay materiales requeridos para que los profesores puedan trabajar bien con los niños; tienen que ir creando sus materiales en circunstancias que deberían estar disponibles. Sería absurdo que un médico tuviera que estar preparando la anestesia o el yeso; él trabaja a partir de que esos materiales están. El profesor no los tiene. Los textos no pueden ser utilizados en generación de situaciones o experiencias de aprendizaje interesantes, sino que el profesor los tiene que adaptar. Eso toma mucho tiempo y el profesor no siempre tiene tiempo".

 

¿ADIOS A LA MOVILIDAD SOCIAL?

 

- En un artículo, usted dice que la mayor parte de quienes llegan a la educación superior provienen de los sectores de mayores recursos de la sociedad. Si es así, ¿quiere decir que la educación comenzará a perder relevancia como factor de movilidad social?

"Desgraciadamente, sí. Creo que ése es el verdadero problema de fondo. Todos coinciden en que la educación es la escalera; la manera real de ayudar a la gente a ir superando y mejorando su calidad de vida y nos encontramos con que por estos problemas técnicos, de que no se entrega una educación adecuada, el sistema no está cumpliendo ese rol fundamental. Sí, creo que esa es la manera correcta de interpretar el problema".

 

- En materia del Simce, por otra parte, usted llama a analizar cuidadosamente los datos antes de usarlos porque los colegios que logran más puntaje son también los que atienden a grupos de mejores recursos. ¿Esto significa que el contexto familiar es determinante a la hora de lograr adecuados aprendizajes?

"Por ahora sí, en la medida que por estos problemas de formación, de heterogeneidad, falta de materiales y de estimulación en las primeras edades, por esas carencias, se está produciendo este problema".

 

- Hacia el tema de la estimulación apuntaba la campaña que usted promovió cuando era ministro. "Más cariño para los niños", se llamaba.

"Claro. Porque está comprobado que si hay una estimulación importante hacia los niños en los primeros dos o tres años de vida, muchos de estos problemas que se vienen a detectar en segundo, tercero o quinto grado de primaria desaparecerían, ya que esos niños estarían mucho más interesados en leer, más dispuestos a gozar aprendiendo. El apreciar la palabra escrita está muy relacionado con que a los niños les lean cuando son pequeños. Entonces, el niño desea aprender a leer porque ahí salen todos esos cuentos maravillosos. Así le va tomando cariño a la lectura".

 

- Usted se adelantó, en la primera mitad de los 90, a la preocupación nacional por proteger a los niños, a las campañas contra el maltrato.

"La campaña promovía un trato adecuado, que es tan, tan importante. Ese programa fue evaluado y se detectó que había generado una gran capacidad de recuerdo, cerca del setenta por ciento de los receptores lo mantenía en la memoria. Muchas veces los padres no se dan cuenta de que hay pequeñas cosas, como hacerles sencillas preguntas a los niños, que son muy importantes. En América Latina estamos siempre tratando de que los alumnos aprendan respuestas, pero aprender preguntas también es fundamental".

 

COMPETIR EN EL MUNDO GLOBAL

 

- Usted es crítico a la hora de dar más autonomía curricular a los colegios y dice que los países con mejores resultados en términos de aprendizaje -Japón, Singapur, Alemania o Francia- no tienen establecimientos autónomos. ¿Está equivocada nuestra reforma?

"No me refiero tanto a eso, sino a que tengamos cuidado porque muchos padres hoy creen que porque hacen un esfuerzo económico grande y ponen al niño en un colegio privado o en uno particular subvencionado, resolvieron el problema. El mensaje es: cuidado padres porque si su niño está en un nivel socioeconómico y cultural relativamente bajo, el colegio, aunque sea privado o particular subvencionado, no va a ser capaz de compensarle esta deprivación que tiene en su familia. No pensemos que las soluciones son tan simples. Esto involucra resolver todos los problemas que veíamos antes: que los profesores estén mejor formados, que los textos sean mejores, que nos preocupemos de atender adecuadamente a los grupos heterogéneos..."

 

- Hace poco usted dijo en la televisión que la educación privada en Chile no es mejor que la educación pública de los países nórdicos.

"Desgraciadamente es así. Si tomamos el promedio de los colegios privados de Chile, el rendimiento de esos niños es equivalente al promedio de Suecia Checoslovaquia, Alemania, Francia. Y nosotros estamos suponiendo, y muchos padres suponen, que si ponen a sus hijos en ese tipo de colegio van a estar en el diez por ciento superior de aprendizaje de un país desarrollado. ¡No, no, no! Estarán solamente en el promedio. Todos los padres tenemos que preocuparnos porque no existe hoy, en Chile, una solución dada. Toda la educación tiene que mejorar. Muchas veces la gente dice: `éste es un problema del resto, no de mis niños, porque los tengo en un colegio privado`. El mensaje es: ojo, cuidado. Miremos las cifras porque todos tenemos que preocuparnos. Y ahora, en este mundo globalizado, nuestros hijos que van a colegios privados van a tener que competir en el mundo y no les va a ir tan bien".

 

- Ahora que todo es global, como usted decía, y que el país compite con otras economías, y por tanto con otras inteligencias, ¿en qué nivel quedaría la educación chilena? ¿Cerca de los desarrollados, lejos, derechamente entre los países del tercer mundo?

"Con respecto al promedio de los desarrollados, estamos aproximadamente en un 30 por ciento por debajo, y con respecto a los más altos de los desarrollados el porcentaje es cercano al 40 por ciento".

 

- O sea, en el medio. Ni en el mundo desarrollado ni en el tercer mundo.

"Estamos bien en América Latina, pero no cuando competimos con todo el mundo. Ahora, tampoco estamos tan mal, pero el mensaje es: si no nos preocupamos, vamos a seguir en el montón, no vamos a ofrecerles a nuestras futuras generaciones el desarrollo que se merecen".

 

Para incentivar el interés por el conocimiento

 

 

Hay que enseñar a leer bien

 

Elección de temas es fundamental para motivar a los alumnos desde los primeros años.

 

 

- Ahora que estamos en una cultura audiovisual y los niños tienden a leer menos o a no leer, ¿cómo debe asumir la educación esta realidad, que parece ser ineludible?

"Cuando el niño tiene dificultad para leer es porque nunca aprendió bien. Lee a tropezones y eso no es agradable. Pero cuando lee bien es un agrado, y en esos casos el libro puede competir en buenas condiciones con la producción audiovisual porque hay muchas cosas que están a la mano en los textos, pero no en un video o en una película. Yo diría que es un problema de enseñar bien a leer. ¿Cuántas páginas escriben los niños en el año? Pocas. Además, suelen ser cosas bastante aburridas. Pero si se les hace escribir sobre temas que les llegan y les importan, va a ser distinto".

 

- ¿Se produce ese resultado?

"Nosotros hemos hechos pruebas con niños de escuelas críticas, en la comuna de Cerro Navia, con las que estamos trabajando en un proyecto para aumentar la calidad de la educación. Estos niños han escrito entre ochenta y cien páginas por año y es muy entretenido. Incluso, cuando están escribiendo y suena la campana, continúan en la sala porque están comunicando algo que para ellos es importante"

 

- ¿Y de qué escriben?

"De cosas importantes para ellos. ¡Ventajas y desventajas de tener perro en la casa! por ejemplo. La elección de los temas es decisiva, pues deben motivar a los alumnos"

 

- ¿En qué consiste la experiencia de las 66 escuelas críticas en que el Cide está trabajando?

"El año 2001 el Ministerio de Educación identificó 66 escuelas en la Región Metropolitana que tenían niveles de rendimiento muyy bajos, por ahí por los 200 puntos en el Simce de cuarto grado, y llamó a todas las instituciones que decían que podían mejorar los rendimientos de los niños. Retiraron bases 15 instituciones pero finalmente participaron siete, entre ellas nosotros. Trabajamos desde mayo a diciembre del año pasado y queremos ver ahora qué pasó. Yo estoy seguro de que, salvo en dos escuelas donde hubo cambio de profesor durante el año -eso afecta mucho el rendimiento de los niños-, en las otras cinco deberíamos tener resultados muy buenos. Es un proyecto piloto. Se supone que la experiencia va a ser aplicada en otras partes".