Año 177 - Nro. 60590 - Lunes 20 de octubre de 2003
 

Los otros ascensos de Everton

 
 

El oro y cielo renace de las cenizas

 
 

Los tres anteriores regresos viñamarinos a Primera, siempre fueron sufridos y con la misma clave: union en el grupo.

 
 

ASCENSO EN IQUIQUE.- El '99 Everton logró el retorno a Honor tras vencer en dos partidos a los iquiqueños, quienes no se presentaron con titulares. En la foto, Ariel Pereyra y Carlos Medina.

PATRICIO LEAL

 

Desde que Everton ingresó a la Asociación Central de Fútbol en 1944, nunca había sufrido tanto como en el campeonato de 1972, el que marcó su primer descenso a la Segunda División. Fue lo peor que le podía ocurrir a una institución bicampeona y que siempre era sinónimo de buen futbol, con un estadio mundialista y afincada en una ciudad demasiado hermosa como para estar en el pozo.

El Everton de los '60 y comienzos de los '70 brindaba espectáculo en Sausalito. Era una etapa en la que los jugadores se identificaban plenamente con sus clubes y se mantenían por muchas temporadas en su defensa.

Sin embargo, la partida de algunos jugadores a la capital y el fin del ciclo futbolístico para otros, determinó un cambio generacional, y el Everton 1972 no estuvo a la altura de los equipos que lo antecedieron.

La campaña resultó francamente desastrosa. Los dirigentes, desesperados por la seguidilla de derrotas, cambiaron cuatro veces de técnico. Al final, un hombre de casa, Daniel Torres, tuvo que dar la cara, pero no pudo alcanzar el milagro.

Los dirigentes e hinchas juraron volver pronto. Para lograr el objetivo, contrataron a un técnico de vasta experiencia y ganador, el trasandino José Pérez, quien nombró como ayudante a Milton Millas -actual director del programa Deportes en Agricultura-, dupla que no logró el objetivo de ascender, al terminar el campeonato en el tercer lugar con 34 puntos.

Llegó 1974 y la conducción técnica la asumieron el entrenador Ramón Climent y su ayudante Carlos Ramírez. Climent acertó en la conformación del plantel, pues formó una amalgama perfecta entre jugadores experimentados y jóvenes. Aprobó la llegada de tres elementos de Universidad de Chile (Augusto Vergara, Juan Soto y Sergio Gutiérrez) y uno de Colo Colo (Ricardo Mena), los que se sumaron a Ricardo Werlinger, Erasmo Zúñiga, Patricio Arriagada, Enzo Escobar, Sergio Abayay, Guillermo Martínez, Raúl Navarrete y Jaime Aretxabala.

Aquel campeonato se jugó en dos fases, la primera en dos zonas y la segunda en una liguilla a la que accedían los tres mejores clasificados de cada grupo. Luego de jugar los diez partidos, con cinco victorias, cuatro empates y una derrota, Everton logró el anhelado ascenso junto a Santiago Morning. Como ambos cuadros terminaron igualados en el primer lugar con 14 puntos, dirimieron el título de campeón en dos encuentros, de ida y vuelta. Los viñamarinos cayeron 1 a 2 en la capital y empataron en Sausalito a 2 tantos. Así la corona de Segunda División la obtuvo el cuadro de la ve negra.

Patricio Arriagada vino de Universidad Católica con el firme propósito de subir con Everton. En su primer año (1973) estuvo cerca, así que redobló sus esfuerzos en la temporada siguiente. "Ese campeonato jugué todos los partidos, y anduvimos muy bien", afirmó el defensa central, y agrega que "el técnico Ramón Climent fue muy importante en formar un buen plantel, además que era conocedor de la Segunda División, lo que le permitía analizar a los rivales con sumo detalle".

LA SEGUNDA VEZ

Luego de esa amarga experiencia y de jurar que nunca más volverían a los "potreros", los dirigentes evertonianos mordieron por segunda vez el polvo de la derrota en el campeonato de 1981.

Bajo la presidencia de Antonio Bloise Cotroneo, la entidad viñamarina formó un plantel con figuras de renombre y terminó hundido. Ni Caupolicán Peña ni Francisco Molina ni Ricardo Contreras fueron capaces de enmendar el rumbo del equipo desde la banca.

Al año siguiente, el técnico Ricardo Conteras aceptó el desafío de retornar de inmediato al fútbol de honor y formó un plantel con jugadores que habían descendido pero que decidieron continuar, más otras incrustaciones entre las que destacó Jorge García.

Para el DT, el plantel que se configuró para el ascenso de 1982 resultó francamente excepcional. "Desde un comienzo les rayé la cancha a los jugadores y todos contaron con mi aprobación. La idea era transformar el grupo en un equipo, y así fue".

Al término de las 42 fechas, Everton se ubicó en la segunda posición con 55 puntos, detrás de Fernández Vial, y ambos ascendieron a la Primera División.

LA TERCERA

Everton descendió en 1995 con Eduardo de la Barra, un técnico que llegó cuando el equipo no tenía solución. Por primera vez, el retorno excedió las dos temporadas y se extendió hasta 1999, año en que bajo la conducción técnica de Jorge Luis Siviero los viñamarinos pudieron cantar victoria.

Lo que en un momento se pensó que sería mero trámite, se complicó en demasía. La buena campaña evertoniana de la mano del uruguayo comenzó muy bien y terminó angustiosamente. De escapado en el primer lugar por muchos cuerpos, pasó a cazado y postergado al tercer lugar por Unión Española y Santiago Wanderers.

Everton contó con la complicidad de los nortinos, al no presentarse con sus titulares que exigían cancelación de sueldos atrasados, y ganó su derecho al ascenso con partidos de ida y vuelta.