Año 177 - Nro. 60604 - Lunes 3 de noviembre de 2003
 

Jorge Dubost Herrera, ídolo de Santiago Wanderers

 
 

Un eterno del mediocampo

 
 

El ex crack caturro repasa sus inicios en el fútbol, que en un momento lo ligaron al club Mariposa de la Osmán Pérez Freire, y relata sus vivencias en defensa del verde

 
 

WANDERERS 1959.- Uno de los tantos equipos que conformaron los caturros, partiendo por Jorge Dubost (de pie, tercero de izquierda a derecha) en el medio campo

PATRICIO LEAL

 

Hace más de 60 años, el fútbol reinaba en los cerros porteños. La semilla inglesa permitió la cosecha de un sinnúmero de clubes que acogían a cientos de jugadores aficionados. Las canchas de tierra eran el lugar predilecto de los fieles hinchas que, domingo a domingo, seguían a sus cracks a quienes identificaban sólo por sus rasgos físicos, pues todavía no se implantaba la numeración de las camisetas.

Y si se trataba de figuras, los más connotados recibían siempre propuestas para jugar aquí y allá. En el cerro Mariposa, al borde de la avenida Alemania, estaba la cancha que sería el reducto habitual de la asociación Osmán Pérez Freire y que incorporó, desde los años 40, a un número importante de clubes. Jugar en ese recinto resultaba tremendamente atractivo, y los equipos se reforzaban convenientemente para enfrentar una dura y estrecha competición.

El club Mariposa fue uno de los más entusiastas en esta materia. Sus dirigentes se esforzaban por lograr el concurso de los mejores jugadores. Más de alguno llegó con la promesa de algún "incentivo", de distinto tipo y valor, cuestión que en aquella etapa del desarrollo futbolero ya se consideraba un asunto que se debía reglamentar. El balompié amateur sufría los primeros efectos de lo que serían los albores del profesionalismo en la zona.

LA FIGURA

Entre aquellos jugadores que vistieron un día la camiseta del Mariposa, estuvo Jorge Dubost Herrera, el insigne mediocampista que desde sus años mozos demostró en distintas canchas su calidad indiscutida.

"Yo jugaba en el Alianza del cerro Cordillera, cuando un amigo (Pablo Barrera) me invitó a jugar por el Mariposa; acepté de inmediato, porque el fútbol era una pasión para mí y me gustaba estar siempre dentro de una cancha", recuerda el ex crack porteño.

Así se sumó a los hermanos Barrera para enfrentar a los rivales clásicos, como Chile-Wanderers y Arturo Prat. "A pesar de haber jugado allí poco tiempo, fue suficiente para que un señor, cuyo nombre no lo tengo en la memoria, me observara y pasara el dato a los dirigentes de Wanderers", señala Dubost.

El joven jugador recibió la noticia con beneplácito, pero su trabajo en la Compañía Interoceánica, en la función de ayudante de cocina, complicó una respuesta inmediata. "Yo lo único que quería era salir a navegar y no tenía en mis planes ser un profesional del fútbol; sin embargo, el mayordomo Luis Pozo, fanático hincha de Wanderers, junto a su esposa e hijos, me convenció para que aceptara la prueba".

Lo fueron a buscar justo en el momento en que atravesaba por un excelente nivel futbolístico. "En la parte final del campeonato de 1948, Wanderers me integró a su reserva para probarme, y mi primer partido fue ante Colo Colo, con un triunfo de 4 a 2. Como anduve bien, seguí jugando el resto de los partidos, hasta que completé cuatro encuentros. Estos fueron suficientes para que firmara contrato y me quedara en el plantel del año siguiente".

En una gira por el sur del país, Dubost demostró su versatilidad como jugador. "Fuimos a cargo de un dirigente español, radicado en Chile, y nos hicieron jugar un montón de partidos en 20 días. Me pusieron de lateral derecho, lateral izquierdo y de medio zaguero izquierdo (half), y en todos respondí".

En 1949, José Pérez se hizo cargo del plantel caturro. Y llegó la hora de los más jóvenes. El técnico, fiel a sus convicciones, le dio la oportunidad de jugar en el primer equipo a aquellos elementos juveniles que respondían a su esquema de fútbol, marcado por la técnica argentina y la velocidad europea.

"Mi debut se produjo en el estadio Valparaíso frente a Magallanes, y al otro día aparecí en las portadas de los diarios". De la noche a la mañana, se había transformado en figura joven del equipo más popular de la zona. "Esa campaña resultó tan buena que estuvimos cerca de alcanzar el título de campeón por primera vez, pero la Universidad Católica tenía un equipazo y terminamos en segundo lugar, la mejor posición que hasta ese momento había obtenido Wanderers en el campeonato nacional".

Precisamente, una de las hazañas de Jorge Dubost fue en aquel torneo. "Vino Católica a Valparaíso, y don José (Pérez) me ordenó la marca de José Manuel Moreno, la máxima figura del equipo y uno de los mejores jugadores de Argentina. Recuerdo que aquel día anulé por completo al "Charro" con una marca a presión y siempre anticipándome a su juego", explicó con indisimulada emoción.

Dubost afirma que la fórmula de Pérez siempre fue realizar entrenamientos duros, lo que significaba un enorme sacrificio para los jugadores, quienes, además de ser considerados profesionales del fútbol por recibir una remuneración, debían, paralelamente, ser funcionarios en otras labores. Afortunamente, la mayoría conseguía trabajos con jefes o dueños wanderinos, los que no ponían obstáculos a la hora de dar permiso para ir a entrenar. "Por eso, siempre agradecí a don Denis Crangle, un señor que estoy seguro me pagaba el sueldo de mi trabajo en un garaje, con tal de tenerme bien para el equipo. Según él, 'andando bien Jorge, no podemos perder', le decía a todos".

Con el paso de las temporadas, el mediocampista se constituyó en uno de los infaltables de la formación caturra. Todos los técnicos que llegaban al Puerto lo consideraron un jugador disciplinado, de excelente marca y de juego bien atildado.

Las destacadas campañas de los años 50 le permitieron ganarse el aprecio de los compañeros y llegar a ser capitán del cuadro.

Sin duda que el título de 1958 fue un hito sobresaliente en su extensa carrera. "El día que volvimos de Rancagua, después de empatar con O'Higgins y quedarnos con la copa de campeón, resultó impresionante. En la avenida Argentina, la gente se subió arriba del bus y el techo comenzó a hundirse, así que tuvimos que escapar a unos furgones de Carabineros para poder salir de ese mar humano. Al otro día, hubo una celebración oficial con grandes desfiles en la avenida Pedro Montt, que también estuvo repleta de gente", concluyó el ex jugador.

En 1965, Jorge Dubost le dijo adiós al fútbol. Su única camiseta profesional fue la de Santiago Wanderers, todo un mérito para el crack surgido de dos afectos, Alianza y Mariposa.