Año 175 - Nro. 59849 - Miércoles 31 de octubre de 2001

Las quejas de la ministro

La ministro de Educación, Mariana Alwyn, se ha quejado de que cierta prensa habría publicitado, de manera exagerada, las pifias que recibió, junto a otros colegas de la Concertación durante la ceremonia fúnebre de las jóvenes asesinadas en Alto Hospicio. Sin considerar el error de doña Mariana en el sentido de creer que su presencia siempre debiera merecer aplausos espontáneos, debiera mejor presentar sus quejas a la persona que le hizo pasar este innecesario e injusto bochorno.

Pareciera que a la propaganda concertacionista de que la mujer merece y debe participar en las labores del Estado, lo cual nadie pone en duda, dijera en su letra chica, de que las mujeres también deben dar la cara en lugar de los hombres cuando estos hacen mal las cosas y no se atreven a enfrentar el repudio de la ciudadanía por el costo político que su presencia les puede acarrear. Habría sido mas adecuado de que hubiera encabezado la delegación del Gobierno el ministro del Interior, acompañado del director de Investigaciones, que todavía es don Nelson Mery ( quizás haya que aclararle a S.E. de que la inmovilidad corre solo para los jefes castrenses), de don Jorge Burgos, que ahora anda preocupado de ser diputado, y que en el tiempo de los secuestros se desempeñaba como subsecretario del Interior y del ministro de Justicia que por razones obvias también debiera haber presentado su mea culpa. Todos ellos debieran haber estado allí, menos doña Mariana y la Ministro de Salud Doña Michelle Bachelet. En beneficio de la verdad, ellas si que no tenían nada que ver en lo sucedido. Pero la autoridad que les ordenó asistir pensó de que la ciudadanía sería mas benevolente con la presencia femenina y que ellas concitarían menos pifias y más señales de comprensión que de rechazo.

Por esta razón Doña Mariana, no las emprenda contra la prensa, presente sus quejas al ministro del Interior o al Presidente Lagos, quién haya sido el que le ordenó, a usted y a su colega de salud, viajar a Iquique a poner la cara permitiendo que aquellos que si tuvieron responsabilidad administrativa, funcionaria o política en los hechos, se quedaran en Santiago capeando el temporal y preocupados de lo que si realmente les importa mucho: el costo político que les puede significar esta tragedia.

 

 

Tomás G. Schlack

C.I. 4.967.162-8

 

Dilatado problema previsional

Me he preocupado de reclamar oportuna y personalmente, por escrito, durante un lapso de 4 años (1998-2001) a la AFP Summa Bansander por mis leyes sociales, cuyos importes me fueron descontados mes a mes y que se encuentran declaradas y no canceladas por el período 1995-1997, incluyendo mayo de 1998.

En todas las respuestas emitidas por el gerente general de la AFP ante mis demandas se me indica que sus abogados han iniciado los trámites judiciales correspondientes ¿ Cómo es posible, que dichos abogados, después de mantener durante 7 años los expedientes, nunca hayan logrado el pago de mis cotizaciones? ¿ Acaso la ley no tiene un tiempo determinado para actuar frente a este tipo de reclamos?

Me desempeñé durante 28 años en la empresa deudora, sin recibir ningún viático por indemnización. Por enfermedad me jubilaron en forma parcial, por tres años, noviembre de 2000 a 2003. Mi subsidio está siendo cancelado por la compañía de seguros de esta misma AFP.

Los fondos que esta administradora ha invertido son los que traspasé desde otras AFP en 1994 y, desde 1998, los que canceló directamente la Isapre cuando me enfermé. Sin embargo, Summa Bansander me ha cobrado, mes a mes, una comisión por manejar dineros fácilmente ingresados. Los años impagos y declarados en su administradora, (1995-1998), de los que realmente debieron preocuparse, aún no me han sido abonados en mi cuenta de capitalización a pesar de mis reclamos y los años transcurridos.

Exacta situación se mantenía con mi 7 por ciento de fondo de salud, pero por las diligencias oportunas de la Isapre, se consiguió el pago de las declaraciones.

En Febrero de 2001 presenté un reclamo formal ante la Superintendencia de AFP. Tampoco he recibo respuesta, en vista de lo cual, me he visto en la obligación de dirigirme al Ministerio del Trabajo y Previsión Social.

 

 

 

M.C.B.Z.

C.I. 5.627.285-2

 

Las ruinas del Miramar

Parece chiste el tema del hotel Miramar. Recuerdo su administración por la familia Rementería durante muchos años, luego por una cadena hotelera y, actualmente, en ruinas. Juicios van y vienen contra el ex alcalde González, licitaciones anuladas, intereses por todos lados, pero nada concreto.

Aparece la noticia que la cadena Hilton estaría interesada...Paren el escándalo señores. Este Hotel es una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad. Cedan y activen la reconstrucción. Da pena ver eso como está.

 

 

Cristián Jahr Señoret

 

Pide pena de muerte

Tozudamente -en contra de las mayorías nacionales cansadas de la criminalidad- se derogó la pena de muerte, lo que a nuestro juicio es una necedad, un error jurídico cuyas consecuencias estamos ya palpando. El hallazgo macabro una mina abandonada de Alto Hospicio demuestra que la criminalidad- en este caso de un sicópata- sigue en aumento, activada ésta por las deficiencias judiciales y malos fallos que dejan libres a esas escorias inhumanas.

Ejemplo de lo descrito es el asesinato del joyero, hecho delictual cometido en Valparaíso a escasos 20 metros de la Intendencia Regional, con guardia y a plena luz del día. Cuando se esperaba una ejemplar sentencia, la magistrada dejó en libertad a los tres hechores. En estas circunstancias lo prudente y correcto es aplicar la pena de muerte y que- rigorizando esta -ella fuera cumplida en el mismo lugar de los hechos.

Hay siete vidas segadas en Alto Hospicio y otros tantos hogares que hoy lloran a sus seres queridos ¿ hasta cuando esta necedad sumada a la liviandad con lo que se juzga hoy en Chile?

Pedimos pena de muerte para el sicópata de Alto Hospicio !Ahora!

 

Carlos Walter Mingram

 

Dudas ante acuerdo con Bolivia

Entre los grandes logros de los Gobiernos de la concertación está la mejoría de las relaciones con los países limítrofes.

La prensa y defensores de esta política apuntan al arreglo de los problemas con Argentina como ejemplo del éxito. Olvidan que el primer logro significó el aceptar un arbitraje viciado, sobre Laguna del Desierto: "que importan pedacitos más o pedacitos menos..." El segundo logro fue el acuerdo Frei-Menem, que ha hipotecado, en papel, nuestra soberanía centenaria y absoluta sobre este hermoso y estratégico territorio. El tercer logro es nuestro comercio bilateral con la hermana República Argentina, que es ampliamente favorable a la nación transandina y que exhibe amplias medidas discriminatorias en contra de nuestros exportadores.

Al parecer ahora se busca un cuarto logro, esta vez con Bolivia.

El nuevo presidente boliviano no ha hecho secreto el intento de usar las reservas de gas altiplánico como instrumento para llegar al litoral del Pacífico. Este nuevo reto boliviano ha resultado en la adopción de un nuevo concepto, el "comodato", que se presenta cubierto de posibles ventajas económicas para el norte chileno.

Aquellos que defienden este concepto olvidan que el valor estratégico de un metro cuadrado en el litoral es de mil metros cuadrados en el altiplano. Olvidan que en la zona señalada para este supuesto comodato existen valiosos depósitos mineros. Además ignoran que de crearse un puerto boliviano, Arica, Iquique, y Antofagasta verán sus cargas reducidas y mermadas. Pero por sobre todo no escuchan las palabras expansionistas de los propios personeros bolivianos en su afán de obtener una salida al Pacífico, salida a la cual jamás han tenido derecho jurídico o histórico.

Hasta ahora la reaccion del gobierno del presidente Lagos ha sido confusa. Por un lado existen despachos de prensa que dan cierto crédito a la idea del comodato y, por otro, aparecen declaraciones que desmienten el concepto. Dada la insistencia posterior del mandatario boliviano es necesario que se deje en claro que nuestros puertos están abiertos a productos y exportaciones bolivianas, pero bajo nuestra soberanía y usando nuestra mano de obra. Cualquier intento de comprometer nuestra soberanía en un territorio cubierto con sangre chilena, causará una catástrofe difícil de predecir.

 

 

 

Francisco Javier Duarte

Nueva York

EE.UU.

 

La guerra de EE.UU.

Parece ridículo que la nación más poderosa de la tierra le declare la guerra a un solo hombre y para ello descargue todo su poderío militar contra las cuevas donde pueda estar escondido Osama bin Laden.

Estados Unidos puede perder la guerra y quién lo derrote no será ese hombre, ni Afganistan, ni los talibanes. Será su propio pueblo que no tolerará gran número de bajas entre sus soldados o que sus modernos misiles lanzados desde 2 mil 500 kilómetros de distancia no sean tan perfectos y caigan sobre la población civil afgana.

Ya ocurrió contra Vietnam. Ese país no derrotó a Estados Unidos, sino su propio pueblo obligó a su gobierno a detener la ofensiva contra ese país por las razones expuestas.

Tal vez sería preferible haber enviado un grupo de fuerzas especiales a las que habría que agregar algún afgano refugiado o miembro de la Alianza del Norte que conozca bien el terreno.

 

 

 

Domingo Godoy Matte

 
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