Año 175 - Nro. 59609 - Miercoles 2 de Enero de 2002

Nuestro personaje del año

Es indispensable poner de relieve, no importa cuántas veces, el valor de las obras que se realizan en la región, la capacidad de sus ciudadanos, la consistencia de sus instituciones. Es insoslayable apoyar cualquier esfuerzo que aquí se haga para acelerar el progreso y el desarrollo

En una práctica que esperamos institucionalizar, este Diario ha elegido a quien denominamos "El hombre del año". No nos interesa reeditar la práctica del culto a la personalidad ni fabricar artificiosamente personajes a la manera de quien se entretiene elaborando juguetes inútiles. Muy por el contrario, la idea es reconocer los valores que se mueven al interior de nuestra pequeña sociedad regional, de manera que sus condiciones humanas y profesionales sean puestas de relieve y, por ese camino, operen como un ejemplo interesante de imitar.

Para los editores y periodistas de "El Mercurio de Valparaíso", el diario regional, el ejercicio ha resultado un escrutinio complejo porque los nombres aparecieron en cantidades más allá de lo esperado, factor que fue un estímulo porque dio cuenta de que aquí se mueve recurso humano valioso y abundante en diversos ámbitos de la vida productiva, del sector privado y público, de la cultura y la educación, de las universidades, del deporte.

En consecuencia, no ha sido un ejercicio en vano sino uno que sirve para ratificar lo que venimos sosteniendo desde este Diario y que se resume en decir que el mayor potencial regional está en sus gentes, a partir de las cuales y con las cuales es posible trabajar por el desarrollo local y regional con expectativas de éxito.

De esta forma, la elección de Adolfo Arata, ex rector de la Universidad Técnica Federico Santa María y actual presidente de la Cámara Regional de Comercio, como el personaje destacado del año, no hace sino reconocer -desde la perspectiva de los profesionales de "El Mercurio de Valparaíso"- el mérito de quien logró darle un importante impulso al crecimiento y consolidación de la vida universitaria en la región, jugándose, también, por diversos temas relacionados con el crecimiento de esta zona.

Destacamos de Arata su compromiso férreo y permanente con la región, su espíritu de búsqueda y de ensanchamiento de horizontes, su afán innovador, su esfuerzo por disminuir la brecha del conocimiento en servicio de la realidad local; a la vez destacamos rasgos de su personalidad que lo peculiarizan, tal como su sencillez a pesar de la complejidad y el éxito de las tareas que emprendió; llamó la atención su disposición para abandonar la responsabilidad y tarea universitaria e involucrarse sin pausa ni descanso en otros diversos proyectos productivos y gremiales.

Concluimos que el ex rector Arata, encarna bien el carácter del hombre de la Quinta Región.

Esta experiencia escrutadora deja en nuestras manos algunos resúmenes, de tal manera consistentes, que han servido para estimular nuestro trabajo de periodistas. Estos resúmenes dicen relación con la importancia del trabajo de una variedad de personas y cómo, cada cual desde su específico ámbito, colabora muchas veces en silencio en la gestión del desarrollo; por eso, para quienes desde este Diario venimos animando la exposición de un ánimo positivo y constructivo, a la vez que reconociendo la marcha de la región, la elección del personaje del año terminó por aportarnos nuevas energías.

Estimamos conveniente iniciar el año con este comentario editorial para dar cuenta de nuestra reafirmación de objetivos, uno de los cuales es reconocer con franqueza el valor de nuestra gente; lo otro importante es que confirmamos nuestra disposición a trabajar empecinadamente y con limpieza por el futuro de la Quinta Región durante la jornada que se inicia hoy.