Usted está en : Portada : Vía Libre Domingo 4 de junio de 2006

El anarquismo porteño
 

Investigación rescata la relevancia que tuvo este movimiento social y sindical entre 1880 y 1930.

 

En la segunda mitad del siglo XIX, el marxismo y el anarquismo conformaron corrientes de pensamiento y movimientos sociales que se disputaban las banderas de lucha en contra del capitalismo. Sin embargo, con la revolución bolchevique, el comunismo se transformó en una ideología dominante, dejando a la doctrina anarquista en un nivel de utopía irrealizable que perdió fuerza en el mundo.

Pero los tiempos -y la historia- cambian, dan vuelcos, y un siglo después, tras la caída del régimen soviético, pocos son los que hoy sacan a relucir adhesiones marxistas, mientras que el anarquismo ha vuelto a cobrar vigencia con otras visiones y contenidos, reapareciendo la A con el círculo en los estandartes de innumerables agrupaciones antisistémicas.

Y alentado por este resurgimiento de las banderas negras, el investigador viñamarino Andrés Brignardello asumió la tarea de escudriñar en el pasado de este movimiento a través del libro "Valparaíso anarquista", un proyecto Fondart que se ubica precisamente en la ciudad donde esta vertiente alcanzó su mayor nivel de organización y fuerza. El texto será lanzado el próximo 14 de junio, pero ya ha despertado el interés de quienes desean conocer su historia, agotando la primera partida que salió a vitrinas en las librerías Ibens, Crisis, Cumming 1 y Ciclón del Libro.

Brignardello cuenta que el nacimiento de este libro tuvo lugar "después de observar varias organizaciones y participar en diferentes encuentros en Valparaíso, donde me topé con que hay grupos culturales y sociales que son apegados a una izquierda no tradicional, gente libertaria, que no participa en las entidades clásicas. Ahí empezó a surgir la idea de conectar esos movimientos obreros que existieron a principios del siglo XX con los fenómenos actuales".

 

-¿Y qué tan importantes eran los movimientos anarquistas de Valparaíso a principios del siglo pasado?

"Siempre fueron marginales dentro de lo que era la cultura política porteña, pero como en esos años no existían los partidos Comunista y Socialista, todo el movimiento social y obrero tenía un impronta anarquista. Y aunque muchos de ellos no se reconocían, había un liderazgo por lo que significó la migración extranjera (algo que aparece en los textos de Manuel Rojas), con muchos alemanes, italianos y españoles que llegaban con estas ideas en boga y se desempeñan como zapateros, obreros y artesanos, generando una mitología que después sucumbiría ante la hegemonía del PC".

 

-Siendo una expresión marginal, ¿cuáles fueron las fuentes que utilizaste para reconstruir esta historia?

"Lo primero que hice fue buscar la historiografía oficial que tuviera relación con Valparaíso, desde ahí fui encontrando datos que me llevaron a fuentes más directas, con periódicos que ya no existen, como 'El Chileno', 'La Gazeta del Puerto' o la revista 'Suceso', porque si bien la ciudad experimentaba una época pujante en términos económicos, eso convivía con una miseria de la cual las mismas publicaciones daban cuenta, con huelgas y acciones que tuvieron impacto nacional. Acá la gente podrá encontrar una descripción del movimiento social y obrero en Valparaíso entre los años 1880 y 1930, porque después se hace invisible y recién vuelve a aparecer en el 2000".

 

-¿De qué forma se articulaban los anarquistas?

"En Valparaíso estaba la IWW, que es la gran central ácrata del mundo, y tenía nueve mil afiliados en 1913. En los años 20, con la llegada de Alessandri al gobierno, las manifestaciones se vuelven más violentas y el estado genera una represión en su contra, persiguiendo y arrestando a sus máximos dirigentes. Incluso las fuerzas policiales toman por asalto la sede de la IWW ubicada en calle Carampangue (donde ahora hay un bar), lo que fue muy difundido por como el Ministerio del Interior intervenía las organizaciones. Allí aparecen líderes como Magno Espinoza, que estuvo al frente de la huelga de 1903 y es uno de los pilares del anarquismo chileno; José Araneda Bravo, dirigente social y portuario que llegó a ser candidato a regidor; o Luis Olea, que murió en Santa María de Iquique; toda esa gente vivió en Valparaíso y desarrolló este movimiento, fundando mutuales y sociedades obreras. En general, era un atmósfera muy romántica la que se vivió"

 

-¿Y cómo se marcan las diferencias entre lo que es el anarquismo como corriente de pensamiento y movimiento social, con las denominaciones que se hacen ahora a cualquier grupo antisistémico?

"Ahí cito la idea de Chomsky: 'El anarquismo es como el papel, aguanta todo'. Hoy tienes grupos que van desde la defensa de los animales, hasta la causa mapuche, pasando por movimientos culturales, los que bien se podrían clasificar de anarquistas porque tienen elementos ideológicos de la autogestión, la crítica y la contracultura, con reivindicaciones similares".

 

-¿Pero crees que estos movimientos siguen a autores del anarquismo?

"No creo que estén leyendo a Proudhon o Kropotkin, porque esas ideas no funcionan en una sociedad más compleja como la actual, pero pienso que hay otros autores, como Chomsky, que plantea que la buenas relaciones entre personas y países son posibles, y esos ideales siguen manteniendo vigencia hoy".

 

 
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