Usted está en : Portada : Ciudades Martes 10 de abril de 2007

Infame explotación sexual infantil
 

Informe revela dónde operan y quiénes son las víctimas y los victimarios.

Osvaldo álvarez

Redes delictuales

Como parte del trabajo del Centro Antu de Valparaíso, Edgardo Toro reconoce que recientemente detectaron el fenómeno de acarrear menores de una comuna a otra, o de una región a otra. El simple "voy de viaje con mi tía", ahora lo entienden como un eventual "voy a trabajar sexualmente a otra zona", según les han confidenciado algunos menores. De hecho, recientemente quedaron sorprendidos al detectar menores que llegaron a Valparaíso a trabajar sexualmente con los marinos de la misión Unitas.

 

Más conciencia

 

La Corporación ONG Paicabí es una institución que desde hace más de diez años está trabajando en la V Región en la promoción y defensa de los derechos de los niños, niñas y jóvenes. A través de sus centros de atención, que hoy también cubren la IV Región, se abordan temas tales como el maltrato infantil, el abuso sexual, la explotación sexual comercial infantil y la defensa jurídica en tribunales en el ámbito proteccional y penal.

En el marco de esta misión institucional, y más aún considerando los reiterados casos de maltratos graves que han involucrado a niños y niñas durante las últimas semanas en nuestro país, es que cobra relevancia el trabajo que Paicabí ha realizado en conjunto con la Escuela de Trabajo Social PUCV, por encargo del Servicio Nacional de Menores, y que pretende elaborar un diagnóstico regional de la situación del abuso sexual infantil.

El estudio, que constituye una experiencia inédita, será presentado oficialmente la semana entrante y recoge un trabajo de investigación de un año que da cuenta de cifras relevantes referidas al número de casos que se han pesquisado a través de las instituciones que forman parte de la red SENAME. Paralelamente, Paicabí está trabajando en un proyecto conjunto con la ONG Save the Children para favorecer el uso seguro de internet. Se trata de un sitio web dirigido a la comunidad escolar que será lanzado durante este mes, donde habrán consejos y recomendaciones para alumnos, padres y profesores orientados a prevenir el abuso y la explotación sexual comercial infantil favorecida por el uso de las nuevas tecnologías.

¿Se imagina a un niño de 5 años de edad filmado como un objeto de pornografía infantil; a una menor de 12 años, desnudándose en un local nocturno; o a un grupo de adolescentes 'acarreados' en bus hasta Valparaíso para ser ofrecidos sexualmente a los marinos de las Unitas? ¿Realmente se lo imagina?

¿Cómo opera la explotación sexual comercial infantil?, ¿cuál es el perfil de las víctimas y los agresores? o ¿dónde actúan? son algunas de las preguntas que abordó una investigación de la organización Paicabí y la Escuela de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), en un estudio que sondeó en las redes informales y delictuales que lucran de este negocio.

Esta investigación se desarrolló entre diciembre de 2005 y enero de 2007, según informó Edgardo Toro Quezada, director del Centro Antu (perteneciente a Paicabí) y profesor de la PUCV, quien comentó que los detalles serán dados a conocer próximamente en una conferencia de prensa y en un seminario para la comunidad.

ADELANTO

"El Mercurio de Valparaíso" accedió a un adelanto del estudio, con antecedentes e historias que impactan por la edad de las víctimas, que en promedio son iniciadas en esta actividad sexual a los 10 años.

La base de la investigación corresponde a datos aportados por instituciones que trabajan con menores y la Fiscalía Regional (casos 2005), con un universo de 582 menores víctimas de delitos de abuso sexual. De ellos, más de 100 están insertos en redes de explotación comercial sexual infantil y adolescente.

Respecto a las cifras, el profesional recuerda que se trata únicamente de los casos pesquisados y que, de acuerdo a la literatura científica, por cada uno de estos casos pueden haber 5 a 8 ocultos. Es decir, la cifra negra podría alcanzar a unos 800 afectados o más por este tipo de redes.

Según explicó Edgardo Toro, el cruce de variables, arrojó que existen tres ejes territoriales donde existe mayor concentración de este problema, correspondiente a tres provincias de gran población.

Se trata del eje Casablanca - Valparaíso - Viña del Mar; el de San Antonio - Cartagena; y la Calera - Quillota. Como hipótesis, se plantea la pregunta de si en estas áreas ¿hay mayor número de casos o existe una mejor red institucional para pesquisarlos?

problema cultural

Para el profesional de Paicabí y académico de la PUCV, Edgardo Toro, el aporte de esta investigación es hacer visible un problema que está presente desde hace mucho tiempo en nuestro país, pero que estaba oculto, porque las políticas públicas comenzaron a preocuparse del tema sólo a partir de 2003.

Además, reconoce que hay un problema cultural, partiendo de la base de que, para un delito de tipo sexual, "la víctima tiene que probar que dice la verdad". Más complicado cuando se trata de un niño.

 
Arriba  Volver
 
Opciones
Volver a la portada Volver a la portada
Enviar este artículo Enviar este artículo
Imprimir sólo texto Imprimir sólo texto