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Domingo 26 de octubre de 2008
Poder de la naturaleza en la cura del cáncer
viña del mar / Profesor de la Universidad Andrés Bello lidera equipo que investiga las bondades del Palito Negro.

Una planta usada ancestralmente por la medicina mapuche abre certeras expectativas para cientos de pacientes enfermos de cáncer producto de los resultados de prolongados experimentos que realizan investigadores de la Universidad Andrés Bello Viña del Mar desde hace 20 años, y que se encuentran en etapa avanzada de estudios.

Se trata de un proyecto multidisciplinario en el que participan investigadores de las Universidades Andrés Bello y Austral, así como personal médico del Hospital Barros Luco que se encarga de aportar muestras tumorales para obtener cultivos celulares primarios.

Se trata del arbusto Leptocarpha rivularis, conocido en lengua popular como Palito Negro, cuyas propiedades examina un equipo encabezado por el profesor Rolando Martínez, quien logró aislar dos compuestos naturales de esa especie y por transformaciones sintéticas obtuvo dos más. El propósito es determinar el tratamiento y probable cura de ciertos tipos de cáncer, gracias a un proyecto de la Dirección de Investigación de esta Casa de Estudios para el periodo 2008-2009 que ha permitido trabajar con la leptocarpina, metabolito generado en forma natural por la planta y que presentó la mayor actividad anticancerígena.

La acción del derivado químico antineoplásico consiste en provocar un stress (una presión) en la célula enferma que inmediatamente activa los genes encargados de su reparación y de regular el ciclo celular del ADN. Explica el profesor del Departamento de Química de la Universidad Andrés Bello que cuando no hay posibilidad de reparación entran a actuar los genes proapoptóticos (los genes que se encargan de la muerte celular) y los genes antiapoptóticas ( cuya misión es mantener la célula viva). En los casos que predomina el gen proapoptotico, muere la célula. Sin embargo, lo significativo es que las células sanas no son afectadas por este sistema.

El profesor Martínez reseña que una primera acción fue tratar células cancerosas enfermas con cuatro drogas, dos naturales aisladas y otras dos sintéticas. Hubo éxito en la mayoría de las líneas celulares tratadas.

Paralelamente se hizo estudios in vivo en ratas para comprobar la toxicidad de la droga y determinar posibles efectos secundarios como por ejemplo si la droga es teratogénica, que son sustancias químicas que provocan alteraciones al feto. Los resultados fueron promisorios y sin efectos adversos al cabo de varios meses de tratamiento.