Año 174 - Nro. 59590 - Viernes 23 de febrero de 2001

Papa Juan Pablo II le entregó anillo cardenalicio

Cardenal Errázuriz: reconciliación no pasa por casos en tribunales

Afirmó que una "justicia excesiva puede devenir en una injusticia", refiriéndose a las presentaciones judiciales por torturas.

ANILLO CARDENALICIO.- El Santo Padre entregó ayer a los 44 cardenales recientemente investidos el anillo cardenalicio que simboliza la fidelidad a la iglesia. En la fotografía, Juan Pablo II pasa frente a monseñor Francisco Javier Errázuriz y monseñor Wilfrid Fox Napier de Sudáfrica.

Desde Roma, luego de una conferencia de prensa, el recién nombrado cardenal, monseñor Francisco Javier Errázuriz, consideró que la mesa de diálogo en torno a los derechos humanos fue una instancia "positiva" para el país. Sin embargo, adentrándose en el tema de la tortura, aseguró que había que tener cuidado con las presentaciones judiciales porque "una justicia excesiva puede devenir en una injusticia".

Según dijo el nuevo cardenal, en la mesa de diálogo se reconocieron sectores irreconciliables como el mundo de los derechos humanos y el militar. "Jamás se habían encontrado, jamás se habían hablado, y ahí hablaron. Fue positivo no sólo por eso, sino porque se conocieron algunos datos de paraderos de gente que había desaparecido", explicó monseñor Errázuriz. En torno a las innumerables torturas cometidas bajo el régimen militar, monseñor Errázuriz dijo que es necesario que todos traten de entender a los oficiales de baja graduación que participaron en este tipo de violaciones a los derechos humanos, no así de quienes dieron las órdenes.

"Hay que tratar de entender qué pasaba con los oficiales de baja graduación que cometían esos actos atroces y que iban en contra de su conciencia, ver que en ese momento él pensó sobre su vida, sobre su futuro y familia, y el temor con que pudo actuar. Falta ver las situaciones difíciles que ellos vivieron, no lo digo por las personas que dieron órdenes", dijo el cardenal.

Asimismo, destacó que un castigo evidente para esa gente que torturó se evidenció en el remordimiento y las pesadillas que sintieron día a día, y que en muchos casos llevó a la destrucción de sus familias. Considerando también estos antecedentes, anunció que en el caso de los sacerdotes que fueron torturados durante el régimen, la Iglesia no iniciará juicios.

 

Paternal y no gerencial

Con satisfacción fue recibida en la diócesis de Valparaíso, la investidura como nuevo cardenal de la Iglesia chilena, de monseñor Francisco Javier Errázuriz. La comunidad de Schoenstatt y la iglesia en general se regocijó profundamente con la noticia, en especial porque monseñor Errázuriz se desempeñó como Obispo de Valparaíso.

El Padre Enrique Opaso de la parroquia Santa María de los Angeles de Reñaca dijo "El era una persona muy sencilla, por lo mismo el título de Príncipe de la Iglesia no le gusta mucho. El obedece a un servidor muy preocupado por la gente y sus problemas, acequible y paternal no gerencial. Además, mientras estuvo acá descubrimos en él a un gran arquitecto que con mucho espíritu y alegría asumió la construcción del templo de Reñaca donde la estructura fue gracias a él que realizó una serie de disposiciones arquitectónica para que la construcción obedeciera a los patrones litúrgicos", recordó.

En tanto, monseñor Jorge Calderón dijo que el actual cardenal demostró a su paso por Valparaíso que "tenía una muy buena llegada con la gente, lástima que estuvo acá un lapso muy corto y que no alcanzó a realizar todos sus sueños acá en Valparaíso, pero era un hombre con grandes ideas, de fácil trato, de fácil diálogo", dijo.

Pero no sólo la comunidad eclesiástica guarda buenos recuerdos, Patricia González, directora de la corporación para niños discapacitados Tukuy Paj muy emocionada se refirió a monseñor Errázuriz diciendo "yo lo siento como un padre que me acercó a Dios, además lo que más me emociona es su sencillez y sensibilidad siempre preocupado por los niños del centro, de los más débiles. De hecho es tan humano que yo le pedí que me casara e hizo todo lo posible, suspendió compromisos para celebrar mi matrimonio en el mismo día que se celebró el aniversario de ordenación episcopal y para mí, el hecho que me haya regalado su tiempo me hace sentir una profunda cercanía. Además, yo en mis nervios llegué 40 minutos tarde a la ceremonia y el cardenal a pesar de ser muy severo con la puntualidad es tan paternal que cuando llegué dijo: le dije a Patricia que se tomara su tiempo y parece que se lo tomó en serio", recordó con la voz entrecortada.