Año 176 - Nro. 60219 - Jueves 7 de noviembre de 2002

Sólo 614 personas asistieron al "Clásico solidario"

La gente no tuvo corazón

Duelo de anoche entre Wanderers y Everton terminó con triunfo de los porteños por la cuenta mínima y con apenas 600 mil pesos de recaudación.

Nada de Clásico.- La familia del fútbol le falló a René Meléndez y Jorge Américo Spedaletti. Llegaron 660 espectadores a Sausalito.

GINO HENRIQUEZ

 

Era la ocasión propicia para que los hinchas de Everton se pusieran una mano en el corazón y dejaran de lado su habitual comodidad. Sin embargo, al clásico duelo que sostuvieron anoche los viñamarinos contra Santiago Wanderers para ir en ayuda de dos de los ídolos más importantes de la historia oro y cielo, René Orlando Meléndez y Jorge Américo Spedaletti, no llegó casi nadie.

En rigor fueron escasos 614 espectadores los que pagaron su entrada para presenciar en Sausalito el triunfo por la cuenta mínima de los porteños, en un partido mediocre y cuyo rótulo de "clásico " le quedó demasiado grande.

Desde el inicio fue el cuadro azulamarillo quien se tomó más en serio este amistoso. Con plantel estelar los viñamarinos salieron a buscar la victoria, aunque con más ambición que claridad, por lo que las dos oportunidades que se gestó Rodolfo Moya fueron solamente un anuncio, muy tibio.

En el otro sector de la cancha, el equipo wanderino no mostraba a ninguno de sus titulares y se preocupaba sólo de contener los avances del rival. En evidencia quedó el escaso entendimiento que posee Ricardo Dabrowski sobre lo que significa para los caturros enfrentar a su rival más tradicional, aunque fuera un partido a beneficio.

Así los minutos corrían parsimoniosamente igual que las 22 figuras esparcidas en el césped del Sausalito. Hasta que a los 22 minutos un tiro libre de Rodrigo Núñez fue conectado de cabeza primero por Christian Gálvez y luego por Renato Garrido, quien ante la mala salida de Leonardo Zamora no tuvo problemas para decretar la única cifra del compromiso.

Con el gol se pensaba que el trámite iba a mejorar, pero los porteños privilegiaron la defensa de la anotación y se replegaron aún más, mientras que el local seguía sin puntería frente al arco de Carlos Toro.

La otra ilusión de poder ver un poco de buen juego se produjo cuando los evertonianos tuvieron la oportunidad más clara para igualar el marcador. A los 34' el árbitro Guido Aros decretó penal a favor del cuadro oro y cielo, tras falta en el área porteña de Gálvez sobre Moya, pero César Muena echó su tiro fuera y las expectativas se terminaron de esfumar.

La segunda parte fue aún peor. Dabrowski sacó a Núñez, Sepúlveda y Garrido e hizo ingresar a juveniles y eternos reservas, como Roberto Luco y Angelo Sorace. Miguel Angel Arrué, por su parte, también colaboró a desvirtuar el pleito y realizó 10 cambios, dándole la oportunidad a una serie de jugadores de la cantera azulamarilla y a otros que pelean por una oportunidad, como el delantero Iván Campos.

Con eso el ritmo bajó y no hubo nada de real peligro. La desidia de los futbolistas se contagió al público al punto que muchos sólo pedían escuchar el pitazo final de Aros para regresar a sus hogares.

Sin fútbol, sin clásico y con una vergonzosa recaudación de 600 mil pesos para repartir entre los dos ex craks caídos en desgracia terminó el partido en una noche viñamarina mucho más fría de lo habitual.

DUELO PRELIMINAR

Como anticipo a este partido se disputó un amistoso entre ex jugadores de Everton y Wanderers que terminó con triunfo de los porteños por 3 a 1. Los goles caturros fueron marcados por Rubén Morales (en dos ocasiones) y Mario Gallego, mientras que el descuento oro y cielo fue obra de Armando Martínez. Llamó la atención que por el verde haya jugado el ex zaguero evertoniano Domingo Sorace, quien se llevó un grito de "traidor" desde las tribunas azulamarillas.

 

La pena de Salinas y Padró

Notoriamente afectado se veía al autor intelectual de este deslucido Clásico Porteño, Mario Salinas. El ex jugador no podía disimular su desilución al percatarse del poco público que había llegado hasta Sausalito y de la escasa recaudación obtenida.

Sin embargo, el "maestrito" agradeció la disposición del personal del estadio y de los funcionarios del club de calle Viana, quienes trabajaron absolutamente gratis: "Doy gracias a Everton y Wanderers, pero la gente no entendió que estábamos pidiendo dinero para dos personas que están enfermas y no porque busquemos aprovecharnos, por eso me voy muy desilucionado".

Por su parte, el ex tesorero oro y cielo, Oscar Padró, dijo que "estoy muy triste, hicimos un gran esfuerzo y la gente no respondió, además, muchos jugadores de Everton no quisieron colaborar con dos compañeros de profesión y no pagaron su entrada".